Mildred Hartmann, abogada de Luis Carlos Restrepo.

A lo largo de la audiencia de imputación de cargos que se adelanta contra el ex alto comisionado para la Paz, Luis Carlos Restrepo, por su presunta responsabilidad en la desmovilización de más de 60 falsos guerrilleros de las Farc, la abogada del exfuncionario, Mildred Hartmann, manifestó su inconformidad respecto a los cargos imputados subrayando que el propio Restrepo hubiera sacado de la lista de postulados al narcotraficante Hugo Alberto Rojas Yepes.

En tal sentido, la defensa de Restrepo agregó que la naturaleza de su cargo tenía un carácter político, así que como para el cargo del delito de prevaricato -por el que ha sido la única persona sindica de ser responsable entre el resto de imputados- no tendría responsabilidad alguna debido a que las determinaciones tomadas para la desmovilización de la falsa columna guerrillera no contó con su directa participación.

“Quiere la Fiscalía que mi cliente desconfíe del Ministro de Defensa y del director de Inteligencia del ejército”, agregó Hartmann cuestionando el hecho de que dichas autoridades estaban al tanto del proceso de desmovilización que se estaba adelantando, además de que Restrepo no tenía por qué establecer la credibilidad de los postulados.

DESCONOCIMIENTO

Así mismo, la defensa alegó que la especialización de Restrepo como psiquiatra no lo habilitaba para distinguir a un guerrillero verdadero de uno falso, así como para establecer si la estructura que se estaba desmovilizando efectivamente hacía parte de las Farc o no.

“Poner al señor comisionado a desconfiar de la información entregada por la inteligencia militar es inmoral y además atenta contra los procesos de paz”, expresó la abogada de Restrepo durante uno de los apartes de su intervención.

“Mi cliente no podía rechazar la lista de los postulados a desmovilizarse”, destaco la defensa del alto exfuncionario basándose en la normatividad vigente para la época de la falsa desmovilización, insistiendo en que Restrepo no tenía por qué asumir un papel jurídico dentro del proceso.

De igual manera, la defensa también cuestionó el hecho de que la Fiscalía hubiera cuestionado el hecho de que las negociaciones para la desmovilización se hubieran adelantado con una persona privada de la libertad, puesto que de acuerdo con la normatividad establecida para ese tipo de procesos, dicha posibilidad era completamente legítima y viable.

Sobre el particular, la defensa de Restrepo no dudó en afirmar que con la tesis esgrimida con la defensa se estaba poniendo en riesgo la posibilidad de adelantar cualquier tipo de proceso de paz hacia el futuro, debido a un franco desconocimiento de las disposiciones para adelantar ese tipo de negociaciones que el ente acusador parecía desconocer por completo.

“Mi cliente no tenía nada que ver con los recursos que se entregaban”, aseguró Hartmann respecto a la participación que hubiera podido tener Restrepo en la multimillonaria suma de dinero entregada a los falsos subversivos.

“El Ministerio del Interior firma las dos resoluciones previas a la desmovilización; el Ministerio del Interior maneja el gasto; el Ministerio del Interior evalúa, coordina y diseña el programa”, aseveró la abogada de Restrepo, agregando que la actuación del exfuncionario se registró con posterioridad a los hechos denunciados.

Así mismo la abogada cuestionó el hecho de que la Fiscalía no hubiera adelantado las investigaciones pertinentes, si como se proclama ahora se tenía conocimiento de irregularidades desde el comienzo mismo del proceso, insistiendo en cuestionar el papel que ha tenido el ente investigador en el sin número de procesos adelantados hasta la fecha.

“VENGANZA DE PARAS”

La defensa de Luis Carlos Restrepo también desestimó las acusaciones que sobre la falsa desmovilización adelantara el exjefe paramilitar Salvatore Mancuso, insistiendo en el hecho de que cada vez que el nombre de su cliente salía a relucir en la prensa el reconocido jefe de las Autodefensas Unidas de Colombia (Auc) llamaba desde los Estados unidos para inculparlo en algún delito, porque junto con el resto de miembros de la cúpula de esa organización delincuencial extraditados tenían una venganza contra el ex alto comisionado.

Al respecto, la defensa también fue enfática en afirmar que Restrepo no tenía que saber si las armas que se habían presentado durante la desmovilización eran de algún tipo de utilidad o no, puesto que eso lo debían establecer otras personas con conocimiento del tema y no una persona con especialidad en psiquiatría.

“No se ha acreditado la tipicidad de ningún delito y de hecho el relato de la Fiscalía no refleja los hechos. No hubo prevaricato porque no se profirió ninguna resolución ilegal sino en cumplimiento de una obligación; no existe tampoco fraude procesal porque no existe medio fraudulento y porque las personas que tomaron las decisiones cuyas actuaciones se le están imputando a mi cliente eran independientes y autónomas”, afirmó la defensa.

Hartmann también hizo hincapié en que pese a las altas condiciones ostentadas por Luis Carlos Restrepo, su situación de seguridad le impedía regresar al país, así como que pese a que su intención de regresar al país el pasado 19 de enero, dicha situación no mejoró puesto que por el contrario ha sido objeto de amenazas por parte de organizaciones paramilitares.

“La audiencia del 20 de enero se había podido hacer, yo misma solicité al fiscal que se realizara y fue él mismo quien se negó a que se adelantara”, aseguró la defensa destacando que en caso de que se resolviera ordenar la expedición de una circular roja en su contra esta no se podría ejecutar porque se trataba de una persona protegida.

No obstante, la defensa de Restrepo señaló que su cliente tenía todo el interés en regresar a Colombia con el fin de defenderse, así como que dicha posibilidad solo sería viable una vez que un juez de la República le garantizara todas las medidas de seguridad para hacer posible su permanencia en el país sin ningún riesgo para su vida.

“El director de la Unidad Nacional Anticorrupción hizo declaraciones ante un medio internacional por virtud del cual mi cliente habría hecho otra falsa desmovilización en los bloques minero y barro blanco de las autodefensas, con la salvedad de que en la fecha que refiere el testigo no hubo tal desmovilización”, recordó la abogada de Restrepo cuestionando el hecho de que esa situación no volviera a moverse ni tampoco se hubiera archivado.